Puerperio – Las puertas hacia un nuevo estado

Revisaba esta nota que escribí hace un tiempo, a raíz del puerperio que pude acompañar de dos mujeres en los últimos meses.

Una de ellas recién separada del padre de su niño, de repente se encontró sola, en la más absoluta y oscura soledad de un estado totalmente nuevo para ella tanto como para cualquier otra mujer como lo supone el puerperio en una madre primeriza.

La otra, acaba de tener su segunda cesárea programada, solicitada en la fecha que ella acordó con el médico y se muestra a sí misma como “espléndida”, “enérgica” , como si mágicamente tuviera las riendas de la cosa.

Una pareciera tenerlas y la otra pareciera haberlas perdido, cuando en realidad… ambas se han desencontrado de esas riendas de su vida para reencontrarse cuando más o menos, de otra manera con ellas. Reencuentro que con el tiempo les permitirá reconectar con otra versión de esas riendas y de ellas mismas.

Quizás aún no lo saben, quizás la presión social es tan fuerte que las lleva a mostrarse de tal o cual manera.

El período inmediato tras el nacimiento de un hijo suele llamarse puerperio. Si vamos a su etimología encontramos que puerpera-ae es la  mujer que está de parto o bien  puer-i niño y parere, parir.

Se trata entonces de esa mujer que está de parto.

Que ha partido de un estado que le resultaba conocido, más o menos seguro y confortable en el cual se definía como mujer en el mundo, en el trabajo y en la relación con otros, para abrirse a un universo de posibilidades e incertidumbres que pueden provocarle emocionalmente, reacciones muy diversas.

Es necesario transitar y atravesar esta etapa,  para que esa mujer pueda abrirse a las puertas a un nuevo estado y un nuevo modo de definirse a sí misma.

Generalmente, uno encuentra en la consulta, madres puérperas que se sienten desbordadas, poco contenidas, exigidas consigo y por los demás. Sean primerizas o con alguna antigüedad en este rol, es notorio que tras el esfuerzo que les han resultado los últimos meses del embarazo y el parto, necesitan de asistencia, contención y cuidados por parte de su núcleo más cercano. No contar con ellos, puede subsumirlas en el ocultamiento, una tristeza muy profunda y ello puede atraparlas.

Contar con contención, cuidados y compañía afecta el vínculo más inmediato de esta mamá puérpera con ese nuevo bebé y no contar con ello también.

Adicionalmente a todos estos cambios y al torbellino hormonal que la invade, su cuerpo se encuentra en transformación, metamorfosis y tiene un largo camino a recorrer para encontrar y habitar nuevamente un cuerpo que ahora presenta nuevas marcas: las de la maternidad.

Transitar todo este recorrido a veces no resulta tan sencillo como se esperaría y es necesario recurrir a grupos y tribus que se encuentren atravesando experiencias similares y que como manada, puedan oficiar de esa red de contención y soporte que amortigua esta etapa e impulsa para salir renovadas y con un aprendizaje.

Existen una infinidad de espacios que pueden echar luz sobre la oscuridad del nuevo estado o mejor dicho, infinidad de espacios que asisten a que la mujer que acaba de dar a luz, pueda terminar de dar a luz la nueva versión de sí misma desde un lugar más ancestral de sabiduría y femeneidad más salvaje y profunda.

 

Lic. Carolina Sujoy

Psicóloga

Coordinadora de Comunidad Mamá Hamaca

Miembro de Psicólogas que acompañan la crianza respetuosa

lic.carolina.sujoy@gmail.com

 

Puerperio

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