Ectopía – La enseñanza de aquello que quedó fuera de lugar

Llevo varios días intentando articular sobre aquellas experiencias que quedan fuera de lugar. 

Me pregunto qué es lo que despertó a ese dragón interno que tenía adormecido y no creo que haya sido alguno de mis príncipes…

Es probable que algo de lo que escucho en el consultorio o  los textos que estoy leyendo en mi formación, las experiencias de partos, embarazos, los dolores de otros y sentirlos como propios aún sabiendo que no lo son.

Tal vez estudiar sobre las situaciones de dolor en donde algo o todo queda fuera de lugar y nos deja fuera de lugar a nosotros, nos desencaja, … hasta que volvemos a nuestro eje.

O  porque como consigna de esta semana con toda la Comunidad de Mamá Hamaca, decidimos hablar de “la búsqueda del embarazo”.

Sea como fuere me pregunto

 ¿Qué nos motoriza? ¿Cómo surge? ¿Cuándo? 

Creo que hay un momento en la vida de toda mujer en donde pareciera que algo florece, que su fruto interno está lo suficientemente maduro y  le indica  que éste es el momento de empezar a buscar su primer embarazo, su primer bebé. 

En ese momento algo sucede, 

Hay algo que cambia.  

Este cuerpo, este “ser mujer en el mundo” se empieza a metamorfosear.

Algo cambia en esa mujer, en sus emociones, en su forma de mirar la vida, de dirigirse a los otros, especialmente a su pareja. 

Quizás porque empieza a imaginar el nido, a construirlo, a ilusionarse, a caminar en puntas de pie por la vida como si todas las estaciones fueran primaverales y si ella se deslizase por un colchón de algodón, flotando en cada uno de sus pasos.

La levedad de su ser se torna soportable, liviana, feliz.

Flota, y en el aire deja una estela de vida, esperanza, luz.

A veces, lo que esta mujer no sabe -y es saludable que así sea –  es que ésta búsqueda es un camino que atraviesa bifurcaciones y que puede tomar direcciones que no eran las planeadas e imaginadas, frente a las cuales resulta fundamental que apele a sus recursos resilientes.(*) 

En el mejor de los casos esta búsqueda puede conducirla a un final feliz. 

En los demás, puede que la lleve a encontrarse con  experiencias más o menos frustrantes, dolorosas, “cuesta arriba”, en las que será fundamental que tome coraje, respire profundo, apoye los brazos con fuerza y se vuelva a levantar. 

Una y otra vez.

Varias veces.

Quizás en muchos momentos se sienta muy cansada y desganada.

En esos casos, deberá esperar a que sea el momento apropiado de salir de su guarida para volver a empezar.

Hasta que aparezca el camino que está buscando.

Hasta que algo se emplace y lo haga en el lugar correcto.

Hablar de emplace, enclave, lugar correcto,  hace suponer que puede haber alguna situación que no sea así. En la que algo esté emplazado en un lugar distinto al esperado… quizás por eso hoy tengo ganas de hablar de ese embarazo desubicado, descolocado… llamado Ectópico. 

Nadie habla de él y muchas personas lo descubren  abruptamente cuando empiezan a buscar un  embarazo. Son esos embarazos que se suceden y no tienen final feliz pero mientras tanto, ocurren silenciosos y  llevan a quien los porta a deslizarte por la vida flotando, con una mirada de amor pleno, imaginándose la panza y su evolución, acariciándola tímidamente, empezando a juntar ramitas de ilusión para armar el nido.

Algo es ectópico cuando está fuera de lugar. En el caso del embarazo ectópico (del griego  ἐκ, “fuera”, y τόπος, “lugar”) el óvulo fecundado se desarrolla fuera del útero, puede ser en las trompas de Falopio (embarazo tubárico, el más frecuente), en un ovario, en el canal cervical, la cavidad pélvica o la abdominal (los menos frecuentes). El embarazo ectópico debe ser detectado e interrumpido lo antes posible porque representa riesgo de vida para la madre. Puede confundirse muy fácilmente con un embarazo tradicional porque los síntomas de ambos son muy parecidos. Mientras el óvulo fecundado continúa su desarrollo aún cuando lo hiciera en las Trompas, la mujer puede presentar retraso de su período, náuseas, mareos, vómitos y el test de embarazo dar positivo. Es por eso que es importante la primera ecografía transvaginal  y la evolución de la subunidad Beta en un período corto de tiempo. Ambos estudios permiten una detección precoz y una acción rápida por parte del cuerpo médico para evitar mayores riesgos.

Ojalá muchas mujeres hubieran sabido eso antes.

Cuando todo es abrupto, traumático, doloroso se hace necesaria la aparición de la red que sostiene y rescata de ese lugar oscuro y profundo. 

El sostén y cobijo de las palabras de la tribu de mujeres que empiezan a compartir secretos, mitos, ritos en donde algo similar sucede y desde ese relato algo empieza a sanar en el nuevo integrante de esta tribu.

Aparece entonces, de a poco, la necesidad de resurgir de las cenizas por respeto a esta tribu que se abre, de capitalizar  esos secretos ocultos en la Caja de Pandora que se ofrecen a quien se suma como un recurso más en la capacidad de sanar. 

Quizás desde ahí, es desde donde  uno saca fuerzas para enderezarse de a poco, a pesar del dolor, del color de la piel que se tiñe de más oscuro, de color profundo, de mar de lágrimas y con el tiempo logra levantarse y darle revancha al desubicado hasta que algo se emplaza en el lugar correcto.

 


Lic. Carolina Sujoy

Coordinadora Comunidad Mamá Hamaca

comunidadmamahamaca@gmail.com

Miembro de Psicólogas que acompañan la Crianza Respetuosa

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